La Informática en estado de confinamiento

La informática en estado de confinamiento

Quién nos hubiese dicho, tan sólo unas semanas atrás, la situación en la que nos encontramos estos días. En este estado de alarma, confinamiento para las personas… pero también para la informática. El teletrabajo está adquiriendo una importancia vital para salir adelante.

No nos extenderemos a explicar la situación actual, para esto ya están todos los medios de comunicación. Pero sí que queremos explicar la situación informática de muchas empresas, la evolución hacia el teletrabajo en tiempo récord, algunas soluciones y, sobre todo, precauciones.

El punto de partida de cada empresa hacia el teletrabajo ha sido diferente. Hasta el momento, el teletrabajo se veía como una facilidad para grupos de usuarios concretos, pero no para ser utilizado por toda la empresa.

Punto de partida: Escritorios Virtuales

Muchos clientes ya estaban trabajando con soluciones de escritorios virtuales, VDI (Citrix). Para estos clientes, la adopción «obligada» al confinamiento, no ha cambiado su forma de trabajar. Sí que es cierto que no todos los usuarios disponen de ordenadores portátiles para llevarse fácilmente. En estos casos, se han adquirido nuevos portátiles o están utilizando sus ordenadores particulares (Windows, Mac, tablets…), o incluso se ha recurrido a portátiles antiguos que ya estaban en desuso.

En estos últimos casos también, la solución de escritorios virtuales, a simplificado enormemente la rápida puesta en marcha hacia el teletrabajo y la informática en estado de confinamiento. Los requisitos de configuración del cliente Citrix son mínimos.

DEINFO ya lleva más de 5 años apostando por soluciones de escritorios virtuales

Estos usuarios no han visto modificada su forma de trabajar. Sigue siendo exactamente la misma que hace unas semanas. Lo único que ha cambiado es la ubicación y, en algunos casos, el ordenador.

Punto de partida: Entornos mixtos RDP y acceso a ficheros

Otras empresas disponían de servidores RDP (Terminal Server) para el acceso a aplicaciones corporativas (ERP principalmente) y el resto de aplicaciones en los propios ordenadores de cada usuario. El acceso a ficheros hacia un servidor Windows o NAS.

En estos casos, se han establecido conexiones a través de VPNs contra el firewalls, el propio NAS (instalando servidor VPN) u otras soluciones. De esta forma los usuarios podían tener sus ordenadores conectados a la red corporativa a través de internet, utilizando una conexión cifrada y segura.

A través de la VPN pueden tener acceso a los servidores de ficheros, a los servidores, etc. Sí que es cierto que ejecutar aplicaciones cliente-servidor, tipo ERP, que requieren el acceso a bases de datos en el servidor, son más lentas. Estamos ejecutando el programa en nuestro ordenador local, accediendo a las bases de datos que están en el servidor. A través de la VPN. Es más lento, pero funcional.

Los usuarios han sido tremendamente comprensivos con la situación, ha sido trabajo de todos poder implementar muchas de estas soluciones en tiempo récord

La dependencia del acceso a internet en los domicilios

Pero la informática en estado de confinamiento también trae otros posibles problemas que toman mayor magnitud en esta situación. Este es un aspecto crítico en estos momentos, ya no sólo por por la velocidad del acceso (casi irrelevante para escritorios virtuales), sino por la disponibilidad de la misma.

Nos encontramos algunos casos en los que la conexión estaba caída, no era estable. También por el «abuso» en el uso de conexión por WiFi, para todos los miembros de la familia, saturando el WiFi.

Nos consta que todas las operadoras han realizado muchos esfuerzos para que todas las incidencias se resolvieran en el mínimo tiempo posible.

No sólo los clientes hacen teletrabajo, DEINFO también

En DEINFO también estamos todos teletrabajando. Evidentemente esto no nos ha provocado prácticamente ningún cambio en cuanto al acceso a nuestros servicios. Donde sí hemos tenido que adaptarnos es en pasar a realizar todo nuestro trabajo de forma remota en vez de presencial.

DEINFO ya estaba realizando buena parte de las asistencias de forma remota, ahora hemos aumentado los recursos para que todos podamos realizar asistencias remotas de forma simultánea

¿Y ahora qué?

Mientras los políticos y responsables de salud deciden hasta cuándo durará el estado de alarma nosotros nos preguntamos: ¿y ahora qué?

Normalmente, cuando un usuario tenía cualquier necesidad que requería presencia física de un técnico, se solucionaba in-situ. El problema es que, de entrada, nosotros también estamos confinados y que hemos pasado de tener 25 usuarios en una misma ubicación a 25 usuarios en 25 ubicaciones diferentes (por poner un ejemplo).

En esta situación tenemos una dispersión total de usuarios, como si cada usuario estuviese en una oficina diferente

Por lo tanto, debemos extremar las precauciones en el uso de los ordenadores. Porque en el caso de requerir presencia física de un técnico, puede ser difícil acudir. Y también hay que prestar especial atención a la disponibilidad de material para realizar cualquier cambio.

Los proveedores están con stocks muy bajos tanto de portátiles como de material de sustitución, también el transporte sufre retrasos

De cara a los usuarios, son momentos en los que hay que ser especialmente conservador. Para asegurar el correcto funcionamiento del ordenador, no instalar programas que no sean necesarios, estar más atento que nunca los mails fraudulentos, etc.

En las empresas han quedado los servidores (en las que los tienen). Remotamente se realizan todas las tareas de comprobación, copias de seguridad, etc. Dando mayor importancia aún a las tareas de mantenimiento preventivos, a las que dedicamos incluso más tiempo que antes.

Esta situación de informática en estado de confinamiento ha venido para crear un precedente. Ahora, tanto las empresas como usuarios que la han podido adoptar y pueden seguir en mayor e menor medida su trabajo, han descubierto los beneficios que les aporta. La opinión más o menos generalizada es positiva y prevén continuar su uso más allá del confinamiento y los estados de alarma.